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lunes, 10 de febrero de 2014

Por amor.

Que sepáis que los asesinatos de seres humanos en Ceuta están pagados con vuestros impuestos. Financiáis unas estructuras de estado opresoras, violentas y criminales, y cuando alguien quema un contenedor clamáis contra la ''violencia''. Nada más hipócrita que esa postura cómplice de la violencia y el terrorismo de estado que se ejerce contra los más débiles, y que pagáis. ¿Os molesta que se queme un contenedor? A mí me molestáis vosotros y vuestra complicidad con las estructuras de estado opresoras. Y lo peor de todo es que el día que os toquen a vosotros gritaréis pidiendo ayuda. Pero ya no habrá nadie para tenderos una mano. Porque el estado opresor y terrorista al que habéis defendido se lo habrá cargado todo.
Y no podéis ni imaginar lo violenta que me siento con cada desahucio, despido a mujer embarazada, contrato precario, ley mordaza... ¿Acaso no es violencia ser relegadas a meros úteros productores de mano de obra barata y precaria? ¿Acaso no es violencia dejar a familias en la calle y con deuda de por vida?
Quemar un contenedor no es más que la mínima expresión de rabia e impotencia de los que han sido condenados a una vida de miseria. La próxima vez que penséis que quemar un contenedor ''es violencia'', recordad que con vuestros impuestos han matado a 15 personas en Ceuta.
Y si quemé un contenedor, juro que fue por amor. POR AMOR A LA LIBERTAD.

viernes, 23 de agosto de 2013

Monografía: El movimiento 15M en Barcelona, desde dentro.


 Llevo ya bastante tiempo dentro del movimiento y creí que hacer una monografía acerca de éste, desde dentro, ayudaría a dar otro tipo de perspectiva acerca de él.
La verdad es que he quedado bastante desilusionada después de hacer este trabajo de campo. No por el trabajo en sí, ya que gracias a él he conseguido esclarecer, al menos para mí, muchas cosas, sino con el mismo movimiento, no sabría si decir “gracias a”, o “por culpa de” este mismo trabajo. He llegado a conclusiones que no me han hecho sentir bien conmigo misma y que me han dado la sensación de haber estado mucho tiempo en el sitio equivocado, evidentemente porque todos tenemos nuestra ideología y forma de ser, y ha resultado que éstas no casaban con las del 15M. El principal problema es que muchos habíamos puesto nuestras esperanzas en éste, esperando que fuera lo que nosotros queríamos que fuera, y resulta que cada uno ha terminado queriendo o teniendo unas expectativas diferentes. Para algunos se habrán cumplido; para otros, como yo, nos hemos dado cuenta que nada más lejos de la realidad.  Y, una vez desengañados, intentaremos seguir nuestro camino evitando la nostalgia de aquello que creemos recordar que fue, y lo que nos hubiera gustado que fuera.

Situándome en el objeto de estudio, nos encontramos ante el segundo aniversario del surgimiento del movimiento 15M. Estamos en la celebración que va a llevarse a cabo en la ciudad de Barcelona, el 12 de Mayo de 2013. Aparentemente, un acontecimiento muy importante y que levanta muchas expectativas entre los organizadores y las asociaciones participantes. Se espera muchísima gente y hacer mucho ruido. El problema es que esas expectativas se verán frustradas por varios aspectos clave que analizaremos más adelante.

Crónica de una celebración:
La toma del espacio público, por mi parte, empieza en la Plaça de les Glories Catalanes. Es domingo, 12 de mayo, a las 17h y estamos en Barcelona ciudad. Me uno a un grupo denominado ‘’Columna Nord’’, que aglutina las asambleas de los barrios de Sant Martí y Clot, y las de Badalona, el Masnou, Sant Adrià del Besós y Santa Coloma de Gramanet. Seremos en esos momentos unas ochenta personas, y esperamos a las asambleas de Nou Barris, Sant Andreu y la unitaria del Vallés, que bajan por la avenida Meridiana. Se nos unen, pues unas 100 personas más. Observo que la columna que baja por la Meridiana lleva banderas anarquistas y que, delante del todo, un chico lleva a una chica dentro de un carro de supermercado.
La primera impresión es la falta de gente y decido preguntar a algunos sobre ello. Muchos parece que intentan justificar esa falta de apoyos con otros eventos que, se supone, tienen a la gente ocupada; como serían las fiestas de los barrios del Clot y Nou Barris. Pregunto también por la chica que va en el carro, me indican que tiene mal un pie.
Al llegar a Monumental, el tráfico nos viene de cara y la gente no sabe qué hacer. Se oyen quejas acerca del mal trabajo de la policía, esperan que ésta les abra el paso. Mi primera reflexión es que, si el 15M habla de estar en contra del sistema y de la desobediencia, el primer punto sería no esperar que la policía abriera el camino, ¿no? Al final, siendo la policía incapaz (o no interesarle hacerlo) de abrir el paso y para el tráfico, unos pocos tienen la iniciativa de pasar entre los coches y los demás acaban siguiéndolos.
Me encuentro con la madre de la chica que va en el carro, va con nosotros en la manifestación y le pregunto acerca de ésta. Su única preocupación es la imagen que da la manifestación para la prensa, ya que su hija va en un carro de supermercado y eso podría no estar bien visto. Ahí mi reflexión está en eso mismo, en la imagen. ¿Acaso el 15M está para quedar bien y ya está?
La gente por el camino va cantando y gritando consignas y me detengo a escuchar e incluso cantar algunas con las que estoy de acuerdo. Observo que se unen muchos cánticos reformistas con algunos antisistema. Y en realidad, es ahí donde está toda la clave de mi decepción con el movimiento. Cuando me paro a analizar lo que de verdad llevan implícitas la mayoría de consignas que utiliza el 15M, me doy cuenta de que no hay ansia de ruptura, sino simplemente una continuidad con el sistema, aunque le piden una cara más amable.
El único símbolo o bandera que observo, diferente a la ideología reformista de la mayoría de pancartas y simbología del 15M, son banderas anarquistas. No hay simbología marxista ni de ningún otro tipo de izquierda algo más radical. Esto me hace pensar, y refuerza mi teoría desilusionante acerca de la verdadera finalidad del movimiento en sí, que en realidad no existe conciencia de clase entre los manifestantes. Más adelante podremos ver con mayor detenimiento a qué me refiero exactamente.
Mientras una de sus más famosas consignas es ‘’no nos representan’’ o ‘’nadie nos representa’’ (con la cual nunca he llegado a estar del todo de acuerdo), que analizado con detenimiento es la apoteosis del individualismo que sustenta el capitalismo, es necesario que alguien lleve la voz cantante, con el megáfono, para que todos sepan qué hacer y qué decir. El problema de esa consigna y esa voz cantante necesaria, es que en el grupo hay diversos megáfonos que, haciendo gala de ese individualismo y, por consiguiente, una lucha de egos bastante evidente, van pisando los cánticos de los otros para hacer prevalecer su voz y su mensaje sobre todos los demás. Aun así, el resto de la gente sigue las consignas a desgana y éstas acaban apagándose rápidamente.
Me decido a observar ahora desde fuera del grupo que se manifiesta y veo diversas cosas dignas de mención y análisis: La policía nos mira con cara de desagrado, los ciudadanos que están en la calle ajenos a la manifestación se apartan con miedo, y los turistas hacen fotos, se ríen y señalan como si de una atracción turística se tratara. El punto importante son los ciudadanos ajenos que miran y se apartan con miedo o aprehensión. Aunque se cantan consignas de ‘’no nos mires, únete’’, no queda realmente claro por qué esas personas deberían sentir la necesidad de unirse a la manifestación. Nadie se ha encargado de crear algún tipo de grupo que se dedique a repartir folletos explicativos y acercarse a la gente a exponer los supuestos motivos. Por lo tanto, el principal problema es que, la gente que normalmente no entra en Facebook, Twitter o páginas web que traten el tema, se queda con la impresión que da la prensa; y esa impresión dependerá del tipo de prensa al que accedan habitualmente.
Observo también un pequeño grupo que en todo momento va adelantado a la pancarta de cabecera y se dedica a despistar al grueso de la manifestación, ya que se mueven de un lado a otro, a tapar dicha pancarta, dar órdenes y hacer fotos muy de vez en cuando. La mayor parte del tiempo hablan entre ellos. Son, en gran parte, los organizadores o gente con la que he hablado y dicen sentirse muy identificados y partícipes del movimiento. Me sorprende su poca implicación en este caso, su falta de integración con el grupo. La necesidad de ir delante y no participar, no dejarse la voz como hace el resto, denota afán de destacar, imponerse, necesidad de ser cara visible del movimiento. Una vez más, el factor imagen (marca 15M) hace aparición en escena.

Al llegar a Plaça Catalunya otro hecho reafirma aún más mi teoría de la ausencia de conciencia de clase. Una furgoneta, en la cola del grupo que ya está ahí esperando, reproduce con el equipo de música, una música relacionada con las clases altas/medias, estilo y letra que no representa para nada ningún valor de lucha contra el sistema o el poder, sino más bien algo festivo y vacío de contenido significativo, ‘’La Casa Azul’’.
Se oyen algunos aplausos apagados y dispersos que nos dan la bienvenida. Los grupos que nos esperan son otras columnas de barrios y pueblos, los ‘’iaioflautas’’, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y un grupo de performance llamado ‘’reflectantes contra el mal’’ (que en otras manifestaciones se ha dedicado a llevar cosas reflectantes para dificultar la grabación de imágenes por parte de la policía gracias al reflejo del sol).
Al comienzo de la manifestación, los reflectantes se acercan a un cajero a hacer un poco de teatro sobre la estafa de los bancos. La prensa corre, se empuja y pelea en busca de la exclusiva del morbo. Si pasa algo ‘’violento’’ quieren ser los primeros en registrarlo y tener la mejor visión de los hechos.
Observo ahora en el grueso total de la manifestación una nueva bandera, la tricolor de la II República. Esta bandera no había estado visible en las columnas de los barrios y zonas más obreras. El ambiente es festivo, con batukadas, palmas y cánticos diversos. La gente baila y sonríe. Están de celebración, no es un día de lucha. La reflexión más importante en este punto sería preguntarse qué estarían celebrando. El surgimiento del 15M, sí, pero, ¿por qué? Si nos ponemos a analizarlo realmente, de todas las reivindicaciones que exigía el 15M al poder, no se ha llegado a cumplir ninguna. La conclusión es que la gente necesita mantener vivo el movimiento, la imagen o marca de éste, ser la vanguardia de éste e imagen visible. Decir ‘’yo estuve ahí’’, pero no reflexionar sobre para qué realmente estuvieron ahí. No hay objetivo claro ni reivindicación objetiva en la convocatoria, sólo fiesta. En este sentido, acaban recordando a los jóvenes del mayo del 68, que de convertirse en imagen del movimiento, pasaron a convertirse en cargos importantes en las mismas empresas contra las que protestaban. ¿Realmente, la gente que celebra el 15M quiere algún tipo de cambio? ¿O en realidad se manifiesta contra el poder porque quiere tener los privilegios de ese poder, por envidia?
Una pancarta abre la cabecera de la manifestación, dando paso justo detrás a un grupo muy numeroso de la PAH. Me paro a observar y sus cánticos son mayoritarios, sus camisetas verdes han copado la cabecera de la manifestación y son los que más ruido y fiesta hacen.
Alguien hace sonar una bocina dentro de la manifestación y la gente de alrededor lo mira con desagrado y se queja. Les ha molestado el ruido. En ese momento me pregunto que si les molesta el ruido, no sé qué han venido a hacer exactamente. A tomar el espacio público, es evidente, pero con qué fin y de qué manera, si no pretenden hacer ruido. Los cánticos además, son bastante estériles y se apagan enseguida. Por una parte da la impresión de que la gente está ahí por compromiso y por la otra, de que gritan cuatro consignas y se callan para seguir paseando impasibles, por donde les lleven, por el simple desahogo.

Una vez empezada la manifestación acontecen dos hechos bastante significativos:
En primer lugar, aparece Ada Colau y se desata la euforia. Gritos y aplausos, todo el mundo quiere verla y acercarse a ella. Hecho curioso ya que, a pesar de sostener el movimiento que nadie les representa y que ellos mismos se representan a sí mismos, han sido capaces de erigir, quizá sin quererlo, líderes bien definidos, como sería el caso de Ada Colau.
En segundo lugar, la manifestación se cruza con un cajero en el cual aguarda un vagabundo, pidiendo dinero. Nadie le invita a unirse, y él tampoco se siente motivado para hacerlo. Por lo tanto, ¿es el 15M un movimiento inclusivo? ¿De gente pobre o solidaria con éstos? ¿O es tan sólo un movimiento individualista que expresa el ansia de la clase media (o de la gente que se creía como tal) de seguir manteniendo su status y su nivel de vida?
Otro hecho destacable es que la cabecera de la manifestación, por orden de uno de los organizadores/promotores, se para muchas veces para que la prensa pueda tener su fotografía. El 15M es, pues, una marca, una imagen, un movimiento verdaderamente dependiente de los medios de comunicación, que únicamente pretende dar una imagen concreta. Prueba de ello es que las actividades para este aniversario casi no se difundieron por las redes sociales, por parte del mismo movimiento, esperando que el viernes anterior por la noche, cuando estaba convocada la rueda de prensa, pudieran aprovecharse de los medios para su difusión. El problema es que a la misma hora había otras plataformas realizando acciones más jugosas para la prensa y ésta no acudió a la rueda de prensa, pasando las actividades que tenían que difundirse, prácticamente sin pena ni gloria.
Aparece un señor mayor con barretina y una trompeta, en mitad de la manifestación, tocando ‘’Bon Cop de Falç’’. Se ve que algunos lo conocen y decido preguntar por él: me cuentan que la noche anterior estaba en Canaletas celebrando la victoria del F.C. Barcelona en la liga de fútbol cuando vio a gente acampada en la plaza, se acercó a preguntar y decidió que vendría a la manifestación.
Un grupo de manifestantes, de forma espontánea y sin estar preparado, decide tirar huevos a una sucursal bancaria. Nadie se percata de ello, ya que vamos por el carril central de la Gran Vía de les Corts Catalanes y la gente únicamente pasea mirando hacia delante. Únicamente se percata la prensa, y porque alguien ha hecho sonar una bocina cerca, así que ésta se gira hacia el ruido que les llama la atención y ven los huevos en el cristal, con lo cual deciden ir a grabar. Cuando pregunto a la prensa, me admiten que en redacción dan prioridad a los actos ‘’vandálicos’’. Un montón de gente paseando y gritando no interesa.
Pregunto a la cabecera de la manifestación por su impresión sobre ésta y me cuentan que están enfadados porque la PAH ha copado toda la cabecera y los cánticos, según ellos la han secuestrado hasta el punto de que ya llevan la pancarta principal y todo. Al final, la parte más visible y activa del 15M es la PAH; la cual resulta que es anterior al 15M.

 A la quinta vez que se para la manifestación para la prensa, la gente ya se desespera bufa, pone cara de exasperación y se pregunta por qué paran otra vez. La manifestación se está haciendo larga y pesada, la gente se cansa de pasear lento entre un montón de gente y gritar para nada. El recorrido de la manifestación no implica ningún centro de poder, no se organiza ninguna actividad dentro de ésta y, el hecho de que el recorrido haya sido demasiado largo, unido a pararse muchas veces sin que la gente que no está en cabecera pueda saber el motivo parece que acaba exasperándola. Incluso se oyen comentarios como ‘’qué triste’’ o ‘’qué asco de manifestación’’. Y yo me pregunto qué esperaba la gente, y si esperan que las cosas salgan como ellos quieren dejando que las hagan los demás, sin implicarse y limitándose a hacer acto de presencia sin más.
Me llama la atención una chica que lleva una ‘’estelada’’ azul, canta algo que no puedo apreciar, pero con el puño izquierdo alzado. Una contradicción en sí misma, teniendo en cuenta la historia de esa bandera.
Una hora y tres cuartos después de empezar la manifestación, ésta termina justo en Arc de Triomf. Muchos gritan y cantan, hacen ruido. El organizador mentado anteriormente pide silencio para poder leer un manifiesto, en el que todo lo que se dice es muy general, nada se sale de la línea de lo convencional o que pueda molestar a alguien (sobre todo, a las instituciones). Al final de éste, se invita a la gente a continuar, aunque la manifestación sólo tiene permiso para circular hasta allí, debido a que un colectivo ha ocupado un edificio vacío del ayuntamiento, para uso social y alojar a familias sin hogar, a unas calles de ahí y quieren gente para inaugurarlo.
Una columna de gente sale hacia allá, aunque mucha gente ya se ha dispersado y marchado de la convocatoria. En un momento de bajada por la calzada del paseo Lluís Companys, se identifica a varios policías infiltrados, se los señala y grita, viéndose éstos obligados a salir del grueso de la manifestación. Aun así, por encima del paseo grupos bastante numerosos de policía secreta nos vigilan.
El grupo de manifestantes está ahora menguado y disperso, algunos se adelantan, otros no saben por dónde ir y se pierden entre los callejones del casco antiguo de Barcelona. Al haberse leído el manifiesto a viva voz y haber bastante gente, mucha de ella hablando, no se ha podido escuchar muy bien dónde estaba el edificio ocupado exactamente.
Pregunto a los convocantes por los promotores de la iniciativa de ocupación y, a pesar de no saber quiénes son, han decidido sumar la convocatoria a la manifestación e incluso dirigir a la gente hacia allí. Intento averiguar algo más y hay gente que me asegura que esa ocupación no llegará muy lejos, debido a que por una parte es un edificio del ayuntamiento, pero que además los pisos tienen inquilinos, y que el edificio está vacío porque lo están reformando mientras sus ocupantes han sido realojados. Como se comprobaría días después, así fue.
La lectura del manifiesto a viva voz dificulta su entendimiento en una calle estrecha y llena de gente que hace ruido, habla, pita y aplaude.

 Cuando llegamos al edificio la gente grita y aplaude. Un grupo hace espectáculo en la puerta y la prensa se pelea y da codazos para poder grabarlo todo y tener la exclusiva. Algo ha cambiado en el ambiente, porque ahora los gritos son más vivos y fuertes, parece que la gente necesita que alguien haga cosas para entretenerse y al limitarse a hacer acto de presencia ya se sienten satisfechos, ya que mucha de esa gente, tras la lectura del manifiesto de la ocupación y la apertura simbólica de la puerta (ya que en principio el edificio llevaba ya varios días ocupado) se va yendo sin más y sin quedarse a participar o ayudar.
La policía está rondando la zona, el helicóptero la sobrevuela. Se da el aviso de que hay furgonetas de antidisturbios por los alrededores, pero ni los organizadores del aniversario ni los de la ocupación le dan importancia. Aun así, la presencia policial desalienta a mucha gente, que al darse cuenta de ella abandona la zona. Al final, la gente va dispersándose y algunos deciden quedarse en el edificio ocupado, terminando todo sin ningún incidente ni percance.

Conclusiones:
Una toma del espacio público sin más, estéril, sin mayor objetivo que el hecho de hacer acto de presencia, mantener viva la imagen de un movimiento que fue y ya no es, ni será nunca más, pero que sus integrantes se empeñan en mantener vivo.
Una celebración de algo que creen recordar que fue de una manera, o les gustaría que hubiera sido como tal y, con eso se quedan. El objetivo de la convocatoria era celebrar, pero en realidad, no es posible determinar cuál era el objeto de celebración, ya que el realidad, el 15M no ha conseguido ninguno de los objetivos o reivindicaciones que ‘’exigía’’ (más bien pedía o imploraba, ya que en mi opinión para exigir es necesaria una actitud mucho más contundente) al poder establecido.
Porque su verdadero objetivo nunca ha sido acabar con el poder, sino exigirle que cambiara algunas cosas. Es por ello que definir al 15M como antisistema es totalmente erróneo. El movimiento es socialdemócrata, es capitalista, es un movimiento exclusivo de una clase media obsesionada con seguir manteniendo el status que tenían en época de bonanza económica, manteniéndose también dentro del sistema económico actual.
En realidad, el 15M no desea cambiar nada. Muchos de sus integrantes han terminado aterrizando en asociaciones, partidos político o cuando no, creándolos incluso. En ese sentido es difícil no hacer la comparación con los jóvenes rebeldes del mayo del ’68, que terminaron en las directivas de las grandes empresas contra las cuales protestaban.
En el 15M no hay conciencia de clase, de la colectividad, porque no es más que la suma de un montón de individuos que se autorepresentan (‘’nadie nos representa’’), máxima del liberalismo, el individualismo, que los convierte en subproductos del capitalismo que sólo buscan ser parte de una marca, una imagen.

Buscan la exclusividad y no aceptan las críticas, menos aún la autocrítica. No son capaces de contactar con otros colectivos, partidos, sindicatos o asociaciones de izquierda, no aglutinan ni tienen intención. La meta es el protagonismo, la fotografía, la portada en la prensa. Y quieren quedar bien con todo el mundo, su máxima ‘’no somos ni de izquierdas ni de derechas’’ representa ese fin totalmente. Un autoengaño, quizá, que a lo único que les lleva es a terminar perdiendo adeptos, o fans, porque al fin y al cabo no se trata más que de un club de fans que se reúnen cada año para rememorar. Pero la gente se está cansando y desilusionando, porque sus convocatorias no van más allá.
El 15M, mientras se reúne y no se reúne, se limita a hacer de plataforma de difusión de convocatorias, noticias y acciones de otros colectivos. Ellos están satisfechos con no pasar de la imagen. No hay un cambio de estrategia, no hay intención de organizar acciones o asumir objetivos concretos y bien posicionados, no se habla con otros colectivos, se han quedado en la foto, a pesar de quejarse de tener de cada vez menos apoyos, o incluso de que otros movimientos les secuestren las convocatoriaconvocatorias. Pero aun así, no hacen nada para cambiarlo. Porque son un club de fans de una marca.
 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Lo público:

El día que tenga hijos, si llego a poder tenerlos, les voy a enseñar a defender y cuidar lo que es suyo. Pero no me refiero sólo a sus juguetes, su nueva bici, o la ropa; me refiero a los parques, el autobús, el colegio, el ambulatorio u hospital del que hacen uso. Porque lo público también será suyo (si es que queda algo el día que tenga hijos). Igual que es mío, y es tuyo. Es de todos. Y como nuestro que es, igual que cuidamos nuestras pertenencias, y no nos gusta que nos las estropeen o no las roben, deberíamos aplicar el mismo criterio con los servicios que pagamos con nuestros impuestos y que tantas personas de generaciones anteriores lucharon porque las tuviéramos.

martes, 21 de mayo de 2013

Conciencia de clase:


Hay gente que habla de la guerra de clases. El principal problema que yo veo es que la clase trabajadora no tiene ni tan siquiera conciencia de clase. El segundo problema es que el único bando que ataca (y va ganando por goleada) es la burguesía. El tercero es que no somos capaces ni de tomar posiciones y parapetarnos. Le pedimos al capitalismo que nos golpee, pero si puede ser un poco más flojo. Que sea benévolo. Para el capitalismo somos números, capital humano. Que nuestros hijos no tengan qué comer al capital se la trae floja. 
Frases tendenciosas como ''no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo y vamos a por los de arriba'' demuestran perfectamente que la neolengua nos ha sorbido el cerebro por completo. Eso, señores, es ser de izquierdas y tiene un nombre: LUCHA DE CLASES. Pero si ni tan siquiera somos conscientes de cuál es la lucha, ¿cómo se supone que vamos a llevarla a cabo, ya no digo ni tan siquiera ganarla? 
Vamos a empezar por recuperar el lenguaje y a llamar a las cosas por su nombre. No nos pueden robar también las ideas. Vamos a seguir por, no sólo explicar las cosas, sino demostrarlas con hechos. Vamos a dejar de presuponer que la gente es tonta y hay que dárselo todo hecho y bonito, como un logo de una marca, para que lo entienda. Porque si no confiamos en nosotros (no como individuos, sino como colectivos) estamos perdidos. Porque ninguna lucha individual ha dado sus frutos. Porque si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará por nosotros.
El principal problema es... ¿quiénes somos nosotros? Y para entenderlo, en mi opinión, lo principal es diferenciarse de ''ellos'': el enemigo.